domingo, 14 de agosto de 2022

La lleva

 


Recuerdo un juego de infancia en el que alguien era escogido al azar para tener la "lleva". El jugador con "la lleva" debía perseguir a los otros para tocarlos y liberarse. Así, "la lleva" pasa a otra persona. Con el juego corres, ganas destreza y unas cuantas risas. Ahora me preguntó si todavía seguimos jugando a la lleva en el mundo de los adultos. Vamos deprisa, sin pausas. Solo que no nos reímos tanto y nos podemos incluso ver un poco agotados de correr detrás de los otros. 

Me imaginaba el día a día de camino al trabajo en el que por el azar de las circunstancias he tenido algún disgusto. Alguien me choca, alguien me dice algo que me incomoda. Entonces, me ha pegado "la lleva" y sigo el camino. Ahora soy la que choca. 

También hay otro tipo de "llevas". Aquellas en la que sientes que has tenido un buen día. Como cuando alguien te saluda de manera amable, dice tu nombre, te pregunta algo, recuerda algo tuyo. Hace una pausa para hablar o comentar algo de forma amistosa. 

Tal vez, en algún momento hemos tenido "la lleva". Cada quien puede recordar ese día ¿Nos damos cuenta cuando tenemos "la lleva"? ¿Qué tipo de "lleva" traemos? ¿Cómo nos liberamos de "las llevas" que nos meten en un carril de alta velocidad y en la que damos rebotes constantemente? En esas llevas ojalá podamos liberarnos y decir: ¡uy! no. Ya no juego más.

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