viernes, 17 de junio de 2022

Huevos revueltos

Una amiga me comentó que había descubierto que los huevos revueltos de forma desorganizada sabían muy bien. Sé que algunos recordaran una clásica película de una famosa actriz, pero de esto no les voy a hablar -aunque cae muy bien descubrir cómo te gusta comer los huevos o incluso si no te gustan-. Bueno, les seguiré contando un poco de los huevos revueltos. Resulta que mi amiga continuo diciendo que siempre había comido huevos de forma organizada. Fritos y preparados de forma perfecta, redonda, la yema en su punto. Estoy segura que se vienen ideas a nuestra mente como: hay muchas formas de preparar los huevos ¿no? El caso es que me sorprendí por la referencia a preparar los huevos de forma desorganizada (y les cuento que no es solo batir los huevos).

Pensé en todos los momentos en que la vida misma parece desorganizarse y esta situación nos puede caer/saber de diferentes formas. Por ejemplo, algunos hacemos constantes piruetas, con pájaros de desconsuelo en nuestra cabeza, para intentar contener las partículas de lo que sea que puede desbarajustar la cotidianidad. Creo que es algo así como cuando vamos a arreglar rápido nuestra habitación, tenemos ropa por todos lados y entonces, la ponemos, como sea, en los maravillosos armarios (solo no te atrevas a mirar o abrir la puerta).  

También pensé la experiencia de arreglar la habitación. A mitad del proceso veo que he movido todo de lugar, que los objetos están puestos en un zig zag en los que es difícil caminar. Estoy en la tarea de limpiar el polvo y remover todo. Una mesa está por aquí, la otra mesa está por allá, el sofá movido de su sitio, libros en el piso, un poco de basura, entre otras cosas. Incluso he encontrado objetos que daba por perdidos, algunos traen unas cuantas sonrisas y otro unas cuantas tristezas. Hay un momento en que todo está desorganizado y unas horas más tarde hay un aparente orden que me hace sentir acogida y en calma.

Más allá de las anécdotas de descubrir sabores al preparar de forma diferente un par de huevos o lo que implica la vida práctica de organizar el espacio en el que vives, no dejaba de pensar en la turbación presente en nuestra cotidianidad. ¿Qué hacemos con esto? Esta ahí, inevitablemente. 

Así pues, estos episodios me invitaron a pensar en el desorden que nos acompaña. Siento que tal vez esta alteración es una forma en la que las partículas del mundo biológico y social dan un brinco y hacen su rutina de estiramientos (la cual es muy recomendada por cierto). El punto, es que mientras descienden, puede que sintamos un sabor de vida, un sabor que a veces nos gusta y en ocasiones, pareciera que nos desagrada o incluso que nos trae un desazón en el paladar. Estos momentos de aparente caos, en el que nos sentimos vulnerables, tal vez son una pausa, una forma de movernos. Movernos en zig zag, topándonos con el desbarajuste, lo imprevisto. Momentos en los que nos encontramos con las "cosas" por tirar, por regalar o por guardar. 

1 comentario:

  1. Cada letra parece estar sacada de mi día a día, de niña solía llorar cuando no me daban el huevo perfecto, cuando rompían la yema, ahora entiendo que siempre me costó aprender a moverme en zigzag

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